En el marco del Festival Internacional de Performance Independence DOM en República Dominicana decidí trabajar con el sueldo mínimo dominicano de ese momento, que era el equivalente a 80 mil pesos chilenos, unos 80 dólares aproximados. La reflexión giraba en torno a la precarización de la vida en Latinoamérica y la desvalorización de nuestras monedas en cuanto economías dependientes del dólar y de Estados Unidos. En esta acción me meto a la boca los billetes equivalentes a esa cantidad como una manera de metaforizar los sueldos de hambre que caracterizan a nuestros países. 

Registro de René Mainardi / Alexei Tellerias