En el contexto del estallido y la pandemia, cuando nuestro mundo conocido comenzó a desmoronarse, el ritual de memoria que nos reunía cada agosto en torno a la memoria de Hija de Perra, se convirtió ese año para mí en una oportunidad para desplegar una reflexión sensible pero también crítica, que nos permitiera pensarnos a las llamadas disidencias en este nuevo escenario dominado por la perplejidad y la drástica reducción de nuestros derechos. La lectura de la carta fue como un dispositivo para liberar la angustia y se convirtió también en una suerte de performance epistolar de varios capítulos que fueron recopilados poco después en un libro cartonero editado en Costa Rica por Tica Cartonera  que lleva por título “Querida Perra”. Esta acción fue realizada durante el Encuentro Calientes Transnacionales 2020.