El año 2009 el artista penquista Luis Almendra me invito a participar de su proyecto de fotonovela “El Dios de los Perros”. En dicho proyecto yo encarnaba a una perra espacial de 6 tetas y orinaba al protagonista en una suerte de bautismo postporno. La acción con la orina la repetimos en otra locación en los talleres de arte de la Casa Shakleton en Santiago. Ambas instancias formaron parte de exploraciones compartidas en el lenguaje del postporno que en ese momento no tenía una estética definitiva en mi.