La fotógrafa María de los Angeles Sanchez que había sido alumna mía en un taller de poesía en Balmaceda 1225  me invitó a hacer una serie de retratos en las ruinas de la ex maestranza de San Bernardo. Por ese entonces yo estaba consolidando una suerte de personaje performático con la máscara de lucha libre y elementos como sacados de un apocalipsis urbano, la bandera de Chile manchada y sin la estrella, botas de hule y una enagua rota.