Luego de un viaje largo por Americalatina, el regreso a Chile estuvo marcado por una desilusión política importante, donde la instalación del neoliberalismo ya anunciaba que la “Alegría” no llegaría sino a un pequeño grupo de privilegiados, consolidando la sociedad de la exclusión que se volvería un dolor permanente en mi imaginario poético. En este contexto decido radicalizar mis gestos y el año 2008 en un evento de poesía realizado en una casa ocupa del centro de Santiago, me meto por la vagina la bandera de Chile. Titulo la obra igual que el poema de Enrique Lihn “Nunca salí del horroroso Chile” como una manera de hacer un cruce con la memoria poética donde Lihn ya nos decía de la permanencia del horror. La obra tuvo como co-performers a Inutilísimo Monroy y la poeta Karen Devia.

“Nunca salí del horroroso Chile es un poema de 1979 que aparece en A partir de Manhatan donde Linh hace referencia que a pesar de los exilios y el mundo, hay un dolor que tiene que ver con la patria y su castigo que se lleva siempre. Cuando yo hice esta obra pasaba por la misma reflexión, luego de haber viajado y regresado y constatar que hay una forma de la violencia que no se olvida ni se borra y que en el mejor de los casos pasa a formar parte de una dolorosa identidad para mí entonces meterme la bandera es un gesto violento que tiene que ver con esa violencia infligida desde el estado o desde una idea de estado totalitaria que no se borra con los viajes ni con el mundo y que permanece dentro de uno inconsciente o conscientemente. Esta obra se trata de hacer visible esa herida que nos infligieron a los chilenos quizás desde hace mucho más tiempo del que creemos. Obviamente en mi caso tiene que ver con la dictadura pero tal vez se remonta más allá. “.

Fragmento entrevista: https://www.revistaadynata.com/post/okupar-la-bandera-en-la-revuelta-astier-folie-vladimirovich