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Edición mexicana DOGMA

ELI NEIRA, POESÌA CON HISTORIA

Chary Gumeta, Chiapas México agosto de 2025.

 

La poesía chilena es de las propuestas literarias más importantes de habla hispana y de cualquier otra lengua.

En el seno de sus diversas expresiones líricas, han surgido vanguardias notables como el creacionismo de Vicente Huidobro, la antipoesía de Nicanor Parra, el surrealismo de Ludwig Zeller, el asombro íntimo de Enrique Lihn y Zurita, así como la poesía social del gran Pablo Neruda.

Es un venero inagotable que se prolonga en las nuevas generaciones de poetas, como es el caso de Eli Neira con En el vertedero de la historia, que agrupa un trabajo de 20 años de expresión creativa. Nada menos ni nada más. Un rico muestrario de madurez, capacidad expresiva y verdadera ocupación y preocupación por todo lo que nos rodea y avasalla con sus guantes violentos.

Para Eli Neira el oficio de la creación poética es como una necesidad física, “escritura es como tener ganas de hacer pipí y no encontrar un baño cerca”, nos dice la poeta.

Y desde esa perspectiva su oficio va nombrando, narrando y poniendo en escena los temas que le ganan y desgarran. Imposible callar o quedarse quieta. Eli Neira es dueña de oficio y posee una mirada sagaz y honda. Es un Yo acuso contra la humanidad, contra el mundo que nos hunde sin redención posible.

En la realidad social y actual de su Chile amado que nos ofrece, no hay piedad para nadie. Es un retrato vívido, sufrido, hecho herida abierta, cual llaga en el cuerpo y en el pensamiento: “¿Desde cuándo que nos gusta tanto la sangre?”, remata en un verso memorable. Ella sabe que “El precio de la libertad es ser extranjera siempre/ Un ave de paso,/ una persona extraña…Un dolor recorre la espina dorsal de los lectores. El mismo que la ocupa a ella y la hace escribir y ser ama de sus potestades literarias
En Abyecta, por ejemplo, el deseo es llevado y nos toma de la mano, a los límites en los que se desborda como perversidad, poniendo nuevamente en escena al Marqués de Sade como un monstruo político, devorador y procaz: “Me he acostado con tu padre/ tu hermano y tu hijo,/ por no nombrar a tu tío y a todos tus amigos,/ con tu abuelo fue imposible/ y tu madre se salvó por vinagreta… se desgranan los versos de una virginidad robada a saco.

La expresión poética dura, hardcore, desnuda y directa, donde pene es pene y vagina vagina, son la evidencia de una mirada que se atreve a decir lo que nadie osa ni pensar.

En Obsesiva, Eli desmonta su psique atormentada, le confiesa su dolor al espejo, cómplice oblicuo de su mirada penetrante: Como un lirio soy/ precario beso perfumado en medio del paisaje/ olisqueando el aire con labios de terciopelo/ labios como sábanas nupciales/ de seda concubina/ ofrenda de sexo abierto…

A su vez en La flor, hay un desbordamiento formal, una arquitectura casi imposible: En mi casa hay muchos cuadros/ En mi casa hay muchos círculos/ En mi casa hay muchas rayas/ En mi casa hay muchos puntos/ Sin retorno…

Son indagaciones que continúa y prolonga en Antipostales Bicentenario. Los trabajos que integran este volumen que compendia dos décadas de quehacer poético, nos llenan de sentimientos muy vastos: amor, ira, deseo, repudio, alegría desolada de vivir y un largo etcétera, donde nada resulta ajeno a nuestra querida Eli Neira.

Celebro sinceramente la aparición de este libro compendio de sus expresiones poéticos, con las que se hermana a las otras voces del continente, y deja en claro que los temas hay que pueden ser los mismo todas las épocas, tienen miradas diferentes.
Cada generación de creadores reinterpreta el mundo, lo arma y desarma como un rompecabezas a su disposición. En el vertedero de la historia hay prueba viva de ello.
Eli Neira tiene un lugar distinguido entre los lectores que no quieren versos relamidos y torpemente ornados, sino una poesía que al desnudar el alma, se ofrece abierta de cuerpo entero. Hay que tomarla, Hay que celebrarla.

Enhorabuena y muchas gracias.